martes, 16 de marzo de 2010

Untitled



Hay cientos de cosas acerca de mí que podría o, mejor dicho, quisiera cambiar.


¿Por dónde empezar?


En este momento mi vida me recuerda a la anécdota esa de los ciegos tocando un elefante, por más que extiendan los brazos es imposible dilucidar qué chingados es debido a lo masivo de su tamaño. Algo así.


¿Valdrá la pena intentar rescatar esto? ¿Será mejor bajar las manos?


¿Será que no me importa? y si es así, ¿por qué no es más fácil?


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