Tengo el placer culpable de los catálogos
En la oficina están prohibidos, lo que antes era una práctica común se ha transformado en un mercado negro que incluye zapatos, cosméticos, calzones, edredones, etc.
Y la verdad si los veo, y pior, a veces compro.
Luego están los catálogos que me pasa Tere, mi vecina y casera, ella me pasa los de avón y unos loquísimos donde venden libreros y mesas y otros muebles pero como de "fantasía", súper cursis.
Me gusta leerlos, los leo con mucho detenimiento.
(Hace rato vi en un catálogo de Avón que venden brassieres post mastectomía, con todo y prótesis, me cayeron bien, debe ser difícil andar buscando una prenda de esas, es muy considerado o algo así.)
En fin, se me antoja una olla vaporera que sirve para pasta y vegetales, ¿será buena compra?

No hay comentarios:
Publicar un comentario