La vida tiene una forma curiosa de cambiar, amenaza con ser radical, devastadora, etc. pero -por lo menos en mi caso- generalmente cambia de a poquito, como en cámara lenta, se hace la interesante... ¿será acaso un mecanismo de defensa?, ¿será que cuando todo cambia de putazo corres el riesgo de que te explote la cabeza?
Todo lo anterior, por supuesto, tiene que ver con Paco, que ya está en el DF de lunes a viernes. Nuestro proceso de adaptación no ha estado exento de peleas, algunas lágrimas, desencuentros y reencuentros.
También lo digo por David, ayer estaba en Sangrons viendo revistas y pude ver al otro lado de un librero la cabeza de un chavo que me recordó a la suya, me dieron ganas de llorar (qué raro...) yo sé, él está a toda madre, pero su ausencia tiene un palpable peso en mis días.
¿Qué más puedo decir? Estoy aquí, pero dónde quiera que esté, aquí estoy.
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